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Consiste en repercutir a los clientes el IVA que corresponda y pagar a los proveedores igualmente el IVA correspondiente.

Se calcula y en su caso se ingresa la diferencia entre el IVA devengado, es decir, repercutido a clientes, y el IVA soportado deducible, el que repercuten los proveedores. Obliga a expedir y entregar factura completa a sus clientes y conservar copia; a exigir factura de sus proveedores y conservarla para poder deducir el IVA soportado, y a llevar los libros registro de facturas expedidas, recibidas, bienes de inversión y operaciones intracomunitarias y a presentar las declaraciones periódicas que correspondan.

Es un régimen que solo se puede aplicar a personas físicas o entidades en régimen de atribución de rentas, para determinadas actividades publicadas por el Ministerio de Hacienda y siempre que el volumen de ingresos y compras no supere determinados límites establecidos.

En general, la cuantía de los módulos se calcula multiplicando la cantidad asignada a cada módulo por el promedio del número de unidades empleadas, utilizadas o instaladas en una actividad durante el año. La cuota devengada se calcula sumando los importes correspondientes a los módulos previstos para cada actividad y deduciéndose las cuotas soportadas por la adquisición de bienes y servicios y el 1% de cuotas soportadas en concepto  de difícil justificación. Obliga al empresario a llevar un Libro Registro de facturas recibidas, a conservar los justificantes de los índices o módulos aplicados y a presentar las declaraciones periódicas que correspondan. En general no obliga a emitir factura por las actividades realizadas

Se aplica a los comerciantes que sean persona física o entidades en régimen de atribución de rentas que vendan directamente al consumidor final.

Al realizar las compras de dichos productos el comerciante paga el IVA y un recargo en función del tipo de IVA de dichos productos, por lo que después no estará obligado a presentar declaración (salvo que realice adquisiciones intracomunitarias) . En general solamente está obligado a acreditar frente a los proveedores que están en el régimen de Recargo de Equivalencia

El rendimiento se calcula por diferencia entre los ingresos y gastos

Dentro de la estimación directa tenemos que distinguir la directa normal y la directa simplificada. Estarán en directa normal aquellos contribuyentes que tengan un volumen de ventas superior a 600.000€ o que hayan renunciado a la directa simplificada, y estarán en directa simplificada aquellos contribuyentes que renuncien a estar en estimación objetiva y que tengan ventas inferiores a 600.0000€.

Un empresario puede tener otros pagos a cuenta por rendimientos del trabajo, por rendimientos de alquileres de inmuebles o por rendimientos de alquiler de negocio.

En todos los casos la cuota se ingresará trimestralmente y ésta se calculará en función de los tipos que establezca el Gobierno. ¿Cómo se calcula? Del pago que tenemos que realizar, al trabajador o arrendador por sus servicios se detrae un importe que el empresario ingresará en Hacienda a cuenta de dicho trabajador o arrendado.

En general, los empresarios y profesionales están obligados a expedir factura y copia de ésta por las entregas de bienes y prestaciones de servicios que realicen y a conservar copia de la misma.

Deben expedir factura en los supuestos de pagos anticipados. Hay dos tipos de factura, la completa y la simplificada. Generalmente esta última se podrá expedir siempre que no supere el importe de 400€ u 3.000€ para determinadas actividades (ventas al por menor, bares, restaurantes, peluquerías…). Los dos tipos de facturas tienen que estar numeradas correlativamente tanto de fecha y número, identificar al emisor de la misma(Nombre, N.I.F., domicilio fiscal), los bienes o servicios que se prestan, el tipo de IVA y el total a pagar; además en la factura normal debe contener los datos identificativos del destinatario de la factura (nombre, N.I.F., domicilio fiscal)

Existen dos tipos generales de financiación: financiación propia y financiación ajena.

La Financiación propia serían aquellos recursos monetarios de los que dispone de partida el emprendedor. También se incluirían en este apartado todos aquellos recursos que sean aportados por terceros sin que exista una exigencia de ser devueltos: este sería el caso de las subvenciones.

Por otro lado, hablaríamos de financiación externa para referirnos a los recursos monetarios que son aportados por terceros : Créditos oficiales y privados, así como modelos de financiación como son el leasing, factoring, por proveedores o acreedores, entrarían en este apartado.

En un nivel diferente situaríamos los modelos gestionados por otras entidades financieras como es el caso de las Sociedades de Garantía Recíproca o las Sociedades de Capital Riesgo. Lo más importante al inicio de de un negocio, saber de qué recursos propios se dispone y definir cuánto voy a necesitar para financiar mi actividad. Un vez definida las necesidades financieras y el destino de las mismas, escoger la fuente de financiación más adecuada.

La contabilidad es el lenguaje económico de la empresa y la herramienta fundamental para la determinación del beneficio es la contabilidad.

Resultado = Ingresos – Gastos      => se ve reflejado (y detallado) en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias.

Y para valorar la situación económica de la empresa, tenemos el Balance de Situación, que como ya hemos comentado, es una “fotografía” de la empresa a una fecha determinada, en la podemos ver el inventario valorado de los bienes, derechos y obligaciones de la empresa, y determinar el patrimonio neto.

Un empresario puede tener otros pagos a cuenta por rendimientos del trabajo, por rendimientos de alquileres de inmuebles o por rendimientos de alquiler de negocio.

En todos los casos la cuota se ingresará trimestralmente y ésta se calculará en función de los tipos que establezca el Gobierno. ¿Cómo se calcula? Del pago que tenemos que realizar, al trabajador o arrendador por sus servicios se detrae un importe que el empresario ingresará en Hacienda a cuenta de dicho trabajador o arrendador.

 

En general, los empresarios y profesionales están obligados a expedir factura y copia de ésta por las entregas de bienes y prestaciones de servicios que realicen y a conservar copia de la misma.

Deben expedir factura en los supuestos de pagos anticipados. Hay dos tipos de factura, la completa y la simplificada. Generalmente esta última se podrá expedir siempre que no supere el importe de 400€ u 3.000€ para determinadas actividades (ventas al por menor, bares, restaurantes, peluquerías…). Los dos tipos de facturas tienen que estar numeradas correlativamente tanto de fecha y número, identificar al emisor de la misma(Nombre, N.I.F., domicilio fiscal), los bienes o servicios que se prestan, el tipo de IVA y el total a pagar; además en la factura normal debe contener los datos identificativos del destinatario de la factura (nombre, N.I.F., domicilio fiscal)

La contabilidad es el lenguaje económico de la empresa y la herramienta fundamental para la determinación del beneficio es la contabilidad.

Resultado = Ingresos – Gastos  => se ve reflejado (y detallado) en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias.

Y para valorar la situación económica de la empresa, tenemos el Balance de Situación, que como ya hemos comentado, es una “fotografía” de la empresa a una fecha determinada, en la podemos ver el inventario valorado de los bienes, derechos y obligaciones de la empresa, y determinar el patrimonio neto.

Artículo 80.Modificación de la base imponible.

Uno. La base imponible determinada con arreglo a lo dispuesto en los artículos 78 y 79 anteriores se reducirá en las cuantías siguientes:

1. El importe de los envases y embalajes susceptibles de reutilización que hayan sido objeto de devolución.

2. Los descuentos y bonificaciones otorgados con posterioridad al momento en que la operación se haya realizado siempre que sean debidamente justificados.

Leer más: 13. Ley 23/1992 IVA comentada